“10. No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.”
Salmo 91:10
Lo que Dios promete lo cumple. En el versículo que leemos hoy, dice: “No te sobrevendrá mal”, y esa es una declaración poderosa, tajante, y de verdad. David escribe esto para animar a los demás, y específicamente para testificar lo que tantas veces Dios ha hecho en su vida, pues él fue librado una y otra vez de peligros, emboscadas, y ataques hacia su persona, por lo cual David declara fehacientemente que si estamos bajo la protección de Dios, entonces ¡no nos sobrevendrá ningún mal!, Amén..!, Gloria a Dios..!, pero para que esto ocurra así, debemos tener fe en las promesas de bendición de nuestro Dios, debemos creer en Jesucristo, y en su sacrificio para darnos salvación, debemos permanecer fieles, leales, y comprometidos con dar a conocer su evangelio a otros, a quienes no creen en Dios.
El versículo termina diciéndonos: “Ni plaga tocará tu morada”, y eso no es una opción, es una afirmación, pues Dios es nuestra protección, en otras palabras, si Dios es el pilar fundamental de nuestra vida, de nuestro matrimonio, de nuestra familia, de nuestro hogar, ninguna plaga podrá tocar nuestra morada, pues nada ni nadie podrá atreverse a tocarnos si Dios es quien vela por nosotros, como dice aquel salmo: “He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha” (Salmo 121:4-5). Si Dios es por nosotros, ¿quien contra nosotros?.
Pr. Herman Gajardo P.


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