“8. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,”

2 Timoteo 1:8

El apóstol Pablo anima a Timoteo en esta carta, con palabras y enseñanzas inspiradas por el Espíritu Santo, a que siga adelante, a pesar de las adversidades, a pesar de lo peligroso que era, en ese tiempo, predicar el evangelio, y no hay duda alguna que, estas palabras que leemos hoy en este versículo, son enseñanzas para nosotros en este siglo, con todas las dificultades existentes, para animarnos a seguir adelante, sin transar, sin miedo a los problemas, pues Jesús mismo nos dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero que confiáramos en Él, porque Él venció al mundo..!! Amén..!! Además, Pablo también dice que él, cuando escribe esta carta, estaba preso por causa de la predicación, así que dejemos a un lado la vergüenza y sigamos cumpliendo la labor que nos ha sido encomendada, pues el sentirse avergonzado te limita, te hace aislarte, te hace sentir culpable, y todo es solo un engaño que quiere hacerte callar.

Además, el versículo también nos dice: “participa de las aflicciones por el evangelio”, o sea, sintámonos gozosos de la aflicción que esto conlleva, pues si padecemos, no es por delinquir, por robar, o engañar, porque si por eso fuera, lo mereceríamos, pero el principio bíblico es que a pesar de todas las dificultades y artimañas del enemigo en nuestra contra, nuestro deber es seguir dando testimonio de nuestro Señor, quien está con nosotros como poderoso gigante, para anular toda adversidad espiritual, y nos cuidará, y nos protegerá, y nada ni nadie podrá impedir que cumplamos nuestro objetivo, por lo cual, esta palabra, nos anima hoy, y nos ratifica en su propósito, de manera que no importa lo malo que pueda estar ocurriendo a nuestro alrededor, pestilencias, como la pandemia, guerras, como la que está en apogeo en Ucrania, rumores de guerra, de peleas, de desacuerdos, ya sean políticos o sociales, leyes contrarias a lo bíblico, y en medio de todo esto, nosotros debemos ser luminarias, para que la luz de Cristo brille en nosotros, y la gente pueda encontrar el camino correcto para su salvación.

Pr. Herman Gajardo P.