“20. conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.”
Filipenses 1:20
El profeta Isaías escribió: “Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado” (Isaías 50:7), el apóstol Pablo tenía presente esta palabra en su corazón, y ahora, frente a todas las dificultades que enfrentaba, su confianza seguía firme en Dios, pues él sabía en quien había creído (2 Timoteo 1:12), no tenía temor a las circunstancias adversas, el apóstol Pablo realmente es un tremendo referente para cada uno de nosotros hoy cuando experimentamos situaciones apremiantes por causa del evangelio. En el inicio del versículo, Pablo dice: “conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado”, Amén..!!, su anhelo y esperanza estaban mucho más allá que cualquier sufrimiento, su mirada estaba puesta en Cristo..!!.
Luego, Pablo, en el versículo continúa diciéndonos: “antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte”, qué tremenda confianza, qué maravillosa declaración hace, diciéndonos: “como siempre”, o sea, Pablo no tenía ninguna duda que el Señor sería magnificado, ensalzado, engrandecido, pues Jesús sería glorificado en su cuerpo, y no importaba si vivía o si moría, la Palabra de Dios prevalecerá siempre, y hoy, Dios nos tiene a nosotros para continuar en este glorioso ministerio de la predicación.
Pr. Herman Gajardo P.


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