“14. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;
15. porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.”
Santiago 3:14-15
La Biblia nos enseña que la consecuencia del pecado en nosotros, además de alejarnos de Dios y de su gracia, nos lleva a tomar malas decisiones, corrompe nuestro sentido común, lo cual nos lleva a endurecer nuestro corazón, a tener envidia y celos de lo que otros logran, y nuestra reacción es fingir lo que no somos, y comenzamos a jactarnos de cosas que no son y que no hemos en realidad logrado. La jactancia es la acción de presumir, de vanagloriarse, o alabar sus propios logros o cualidades. Y todo eso nos hace vivir engañados, y tratando de convencer a nuestro entorno del engaño. Y no podemos salir de esa situación, incluso algunos no quieren salir de esa vida falsa. Pero la Palabra de Dios nos enseña que sí hay una salida, que hay un camino que nos lleva a redención, se llama Jesús. Y su llamado a aceptar su evangelio hoy está más vigente que nunca.
En el versículo 15 que leemos hoy, nos advierte que toda esta sabiduría, que aplicamos para organizar nuestra vida, sin considerar lo que Dios nos enseña a través de las sagradas escrituras, la cual nos dice que esta sabiduría humana es “terrenal, animal, diabólica”, o sea totalmente lo opuesto a lo que viene de arriba, de parte de Dios, y solo nos contamina y nos aleja de Dios. Por eso hoy vemos como se cumple lo que el profeta Isaías escribió, aduciendo que “a lo bueno dicen malo, y a lo malo bueno”, trastocando los fundamentos éticos y morales de nuestra sociedad. Te invito a creer en Dios y dejar que su invitación estremezca tu vida y experimentes lo que es descansar del agobio del pecado, y comenzar a vivir la vida que Dios diseñó para nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.



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