“25. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”

Mateo 6:25

El afanarse, o preocuparse, por lograr metas, por alcanzar objetivos que nos impongamos, con el fin de mejorar nuestro estatus, tener mejores opciones laborales o de estudios, para que nuestra vida tenga un mejor pasar, o que, al alcanzar estudios superiores, poder optar a mejores trabajos, mejor remunerados, mejores cargos, etc., todo lo cual comienza a ser en nosotros como lo más importante y nos esmeramos para poder lograrlo. En el mundo que vivimos, esto es considerado como algo normal y digno de ser imitado, pero, los principios enseñados por las Sagradas Escrituras se oponen a eso, dándonos a entender que debemos preocuparnos por cosas más importantes, y al respecto, el versículo que leemos hoy, dice: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir”, o sea, nos echa por tierra todas nuestras buenas intenciones, nuestros proyectos, nuestros sueños, nuestro afán de preocuparnos por nuestro alimento y por nuestra vestimenta.

Luego, el versículo agrega: “¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”, enseñándonos enfáticamente que nuestra vida es más importante que el alimento o el vestuario. Cuando entendemos que Jesús es la Vida, entonces nuestro enfoque de vida cambia totalmente, y más aún si Él vive en nosotros, entonces nuestra prioridad es sólo agradarle a Él, y nuestro tiempo, nuestros anhelos, es aprender más de Él, y el estar dispuestos a cumplir su propósito en nosotros es nuestra meta de vida.

Pr. Herman Gajardo P.