“ 16. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
17. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
18. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
19. porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.”
Romanos 1:16-19
El apóstol Pablo escribió esta carta a los hermanos de la iglesia en Roma, y de inmediato deja aclarado el asunto que lo motiva a hacerlo, pues era necesario que los hermanos de ese lugar, y también nosotros hoy, podamos entender con claridad acerca de quienes somos en Cristo y cual es nuestra función. Por eso en el versículo 16 es enfático en declarar: “porque no me avergüenzo del evangelio...”, esto lo hace porque el mundo tratará una y otra vez de hacernos desistir de lo que profesamos y nos esforzamos en cumplir, y nos tildan de locos, de retrógrados, de anticuados, incluso de creer en un Dios ficticio, mofándose de nosotros, por eso la frase “no me avergüenzo del evangelio” es una arenga en medio de nuestro quehacer, y nos anima a continuar en lo que Dios nos ha encargado hacer.
Pero en versículo 17 pone de manifiesto que “en el evangelio la justicia de Dios se revela por la fe”, más adelante en el 18 dice que “la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”.... tremendo... y muy serio, pues Dios cumple su Palabra, y lo que Él ha establecido debe cumplirse, de lo contrario, ni su gran amor ni su eterna misericordia podrán librarnos de sus justos juicios.
El versículo 19 aclara este concepto al señalar que “porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó”, de manera que no podremos justificar nuestras malas decisiones ni lo que Dios nos ha manifestado, porque Él es Dios, y no podemos jugar a ser cristianos.
Pr. Herman Gajardo P.


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