NO HE TRABAJADO EN VANO

“16. asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.”

Filipenses 2:16

Una de las cosas que el apóstol Pablo nos enseña en este versículo que leemos hoy, es que nuestra confianza siempre debe estar en la Palabra del Señor, la cual es infalible y digna de ser considerada pues es eterna, por lo cual Pablo nos insta a aferrarnos de la Palabra escrita al escribir: “asidos de la palabra de vida”, en aquella que es nuestra fuente de esperanza, en esa misma Palabra en la cual él puso su confianza, en la cual él entendió su propósito de vida, y en la cual él tenía puesta toda su confianza. Luego, Pablo nos entrega la finalidad de lo que está compartiendo, al escribir: “para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano”, o sea, Pablo puso su confianza en que su predicación, sus enseñanzas, tendrían el efecto esperado, y muchos alcanzarían salvación, y él se gozaría y se gloriaría en el día del Señor al vernos allí.

Al concluir el versículo, el apóstol Pablo escribe: “ni en vano he trabajado”, o sea, él comprobará que todo su trabajo, desvelos y sufrimientos, no han sido en vano, pues toda siembra tiene su cosecha y todo esfuerzo tiene su recompensa. El trabajo desempeñado por los ministros del evangelio no siempre es bien considerado, pero las sagradas escrituras avalan la eficacia de esta labor, incluso Jesús mismo un día dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”, y nosotros, sus ministros, seguimos trabajando, pues nuestro trabajo no es en vano.

Pr. Herman Gajardo P.

NO HE TRABAJADO EN VANO

“16. asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.”

Filipenses 2:16

Una de las cosas que el apóstol Pablo nos enseña en este versículo que leemos hoy, es que nuestra confianza siempre debe estar en la Palabra del Señor, la cual es infalible y digna de ser considerada pues es eterna, por lo cual Pablo nos insta a aferrarnos de la Palabra escrita al escribir: “asidos de la palabra de vida”, en aquella que es nuestra fuente de esperanza, en esa misma Palabra en la cual él puso su confianza, en la cual él entendió su propósito de vida, y en la cual él tenía puesta toda su confianza. Luego, Pablo nos entrega la finalidad de lo que está compartiendo, al escribir: “para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano”, o sea, Pablo puso su confianza en que su predicación, sus enseñanzas, tendrían el efecto esperado, y muchos alcanzarían salvación, y él se gozaría y se gloriaría en el día del Señor al vernos allí.

Al concluir el versículo, el apóstol Pablo escribe: “ni en vano he trabajado”, o sea, él comprobará que todo su trabajo, desvelos y sufrimientos, no han sido en vano, pues toda siembra tiene su cosecha y todo esfuerzo tiene su recompensa. El trabajo desempeñado por los ministros del evangelio no siempre es bien considerado, pero las sagradas escrituras avalan la eficacia de esta labor, incluso Jesús mismo un día dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17), y nosotros, sus ministros, seguimos trabajando, pues nuestro trabajo no es en vano.

Pr. Herman Gajardo P.