“11. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
12. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”
Hechos 4:11-12
Que tremenda y profunda palabra es la que declara aquí el apóstol Pedro, el cual defiende con pasión y mucho fundamento su fe en el Señor, y aclara a los religiosos de su tiempo, la tremenda importancia que tiene Cristo en todo lo que está sucediendo. El versículo 22 dice lo que Pedro les revela a los oyentes en ese lugar: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo”, o sea, la importancia de Jesús trasciende a la ley mosaica, es mayor que todo lo conocido hasta ese entonces, y este conocimiento solo es posible gracias al Espíritu Santo que había venido a llenar la vida de los seguidores de Jesucristo, y estaba comenzando a fundamentar en Cristo la Iglesia que comenzaba a tomar cuerpo, formándose con todos los que creían a la predicación con denuedo y autoridad que se predicaba, dándole gloria y honor a Jesús el rey de reyes y Señor de señores.
El versículo 12 declara lo que es básico y fundamental para la sana doctrina cristiana: “Y en ningún otro hay salvación”, solo Cristo es quien nos salva, solo su muerte nos ha librado de la condenación eterna, nadie más pudo redimirnos del pecado, absolutamente nadie, si alguien sostiene lo contrario es un hereje, “porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”, en nada ni nadie bajo el cielo podemos ser salvos, ninguna religión, ninguna filosofía, ningún conocimiento ancestral, ninguna cultura religiosa, ningún otro nombre, sólo Jesús es nuestro Salvador, único y suficiente. ¿Quieres ser salvo?, “cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa” (Hechos 16:31).
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.