“4. Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él.

5. Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!

6. Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él.

7. Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.

8. Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo.”

Juan 19:4-8

Pilato, después de azotar a Jesús, una vez más sale a discutir con los judíos, diciéndoles que no halla ningún delito en Él, y lo trajo fuera del Pretorio, donde lo habían azotado, y sacaron a Jesús llevando la corona de espinas y el manto de púrpura… la burla, el desprecio, y lo grotesco de la escena, continuaban ahora mofándose los judíos, y “los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale!”, y Pilato enfadado les dice: “Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él”.

Pilato honestamente deseaba dejar libre a Jesús, y les reiteraba una y otra vez que no encontraba ningún delito en Él, pero el odio y la rabia de los judíos era tanta que estaban con la idea fija de que Pilato ordenara crucificar a Jesús, y hasta aquellos judíos a los cuales Jesús había hecho el bien, como sanándolos, alimentándolos milagrosamente, los que le seguían, incluso aquellos que cuando Jesús entró a Jerusalén, le hicieron una entrada triunfal, gritando “¡Hosanna, Hosanna, bendito el que viene en el Nombre del Señor..!”, ahora todos unían sus voces para gritar “¡crucifícale..!”.

Los judíos al escuchar a Pilato, le dicen que ellos tienen una ley, y según su ley debe morir, porque Jesús “se hizo a sí mismo Hijo de Dios”, al escuchar esto, a Pilato le dió miedo, pues la situación reinante lo superaba, él era el representante del César en una nación que sus leyes eran divinas y seguramente era muy diferente a otras culturas que él conocía bien y sabía como enfrentarlas, pero las leyes de los judíos sobrepasaba todo lo que él conocía. A veces también a nosotros nos pasa, que nuestra opinión cambia, y lo que nos deslumbró un día, después deja de gustarnos tanto, al no conocer en profundidad lo que las escrituras nos enseñan y nos desanimamos, pero tengo buenas noticias, Jesús pensó en nosotros y nos dejó a su Espíritu Santo que nos enseñará todas las cosas..!! Amén, Gloria a Dios..!!

Pr. Herman Gajardo P.