“8. Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.

9. Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.

10. Y volvieron los discípulos a los suyos.”

Juan 20:8-10

Pedro y Juan estaban conmocionados por lo que estaban viendo, los sucesos descritos por Jesús cuando estaba con ellos, habían comenzado a suceder vertiginosamente y aún estaban dudosos y temerosos de lo que estaban experimentando. Juan había llegado primero al sepulcro, pero leemos que no pudo entrar, estaba anonadado, no lo podía creer, hasta que se decidió a entrar, y entonces vió, y creyó. Su mente aún no asimilaba todo lo que estaba pasando.

El creer en algo que rompe todos tus esquemas, es muy difícil de asimilarlo con rapidez, más aún, si no sabían lo que estaba sucediendo pues “aún no habían entendido la Escritura”, según leemos en el versículo 9, y eso es lo importante, pues aún hoy nosotros no podremos entender ciertas cosas o sucesos en nuestra vida o en nuestro alrededor si no entendemos las escrituras, por esa razón Jesús siempre enfatizaba en que debemos escudriñar las escrituras.

En el caso de Pedro y Juan, no entendían que era necesario que Jesús debía resucitar de entre los muertos, así como asimilaron el hecho de que debía morir, ahora debían entender la importancia y trascendencia de su resurrección. Por ahora todo era sorpresivo, Pedro estaba deprimido por haberle negado tres veces, aunque el le insistió a Jesús que eso jamás sucedería, pero ocurrió, por su parte Juan, estuvo cerca de Jesús crucificado y se comprometió a recibir a María su madre, en su casa… y ahora el cuerpo de Jesús no está… y cabizbajos, vuelven a sus hogares a comentar lo sucedido… ¿Qué sucedió con el cuerpo de Jesús?…

Pr. Herman Gajardo P.