“6. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”
Filipenses 4:6
Uno de los mayores problemas que enfrenta el hombre y la mujer de hoy es el estrés, que, según el diccionario, es “como un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil”, y a casi todas las personas, tarde o temprano, se les diagnostica este problema, lo cual está ligado a exceso de preocupaciones por el diario vivir, tensiones familiares, laborales, estudiantiles, o financieras. En la Biblia se menciona el caso de dos hermanas, llamadas Marta y María, a quienes en cierta ocasión las visita Jesús, y Marta estaba muy preocupada de los quehaceres hogareños, pero María se sentó a escuchar a Jesús, tanto fue la situación que Marta le reclama a Jesús para que le dijera a María que le ayude, pero Jesús le responde que no se preocupe de tantos quehaceres, y que imite a su hermana.
En el versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo, nos habla acerca de esto y escribe: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”, o sea, no nos preocupemos de tanta cosa, pues perdemos tiempo precioso que más bien deberíamos ocupar en esperar en el Señor con oración y ruegos, y con acción de gracias, o sea dejar todo en manos de Dios y aprender a descansar en Él, pues Él tiene cuidado de nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


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