“23. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

24. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;

25. no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

Hebreos 10:23-25

Que hermosas palabras de aliento contienen estos versículos. Es interesante notar que a Dios le interesa mucho que estemos bien, en todo ámbito de nuestra existencia, y si algo ocurre que nos pueda desanimar su Palabra contiene muchas promesas de bendición y fortaleza que son para nosotros.

Es importante e imperativo el mantenernos firmes, y sin fluctuar, o sea sin dejarse llevar por la opinión de los demás o lo que el mundo está haciendo, no podemos darnos el lujo de perder una Salvación tan grande, el enfoque nuestra vida es Jesucristo y nada ni nadie puede sacarnos de lo establecido por Él, para que podamos seguir adelante confiados y seguros.

Es importante también el considerarnos los unos a los otros, animarnos, ayudarnos, estimularnos al amor y a las buenas obras. Si Dios rige nuestra vida, todo esto brotará espontáneamente en nosotros, y Él nos anima a seguir, a no desmayar, y nos ofrece su ayuda..!!

Incluso el Señor nos anima, o nos ordena, a congregarnos, a reunirnos con un mismo fin. En estos días de pandemia quizás no podemos reunirnos físicamente, pero si podemos conectarnos vía Online, podemos disfrutar de su Palabra, podemos adorar en nuestras casas, junto a nuestras familias, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros padres, o con quien usted vive. Así que fácilmente podemos afirmar: “...No dejando de conectarnos, como algunos tienen por costumbre...”.

El párrafo termina diciéndonos que debemos exhortarnos los unos a los otros, o sea hablar de los principios que Dios ha establecido en su Palabra para no apartarnos de sus mandamientos, que nuestras conversaciones sean de lo que Dios hace y puede hacer en toda circunstancia adversa y sobretodo preocuparnos y no olvidarnos que su venida está cerca... muy cerca...

Pr. Herman Gajardo P.