NO DAR LA GLORIA A DIOS
“21. Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó.
22. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!
23. Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.”
Hechos 12:21-24
Herodes, el rey de los judíos, el mismo que ordenó matar a los niños menores de dos años, cuando Jesús nació, pues supo que nacería el Rey de los judíos y no quería perder su reinado, el mismo que se burló de Jesús antes de que lo crucificaran, este hombre tenía una exagerada estima de sí mismo, quizás también tenía habilidad de palabra en sus discursos reales, pero hizo algo que le costó la vida. Hoy leemos en los versículos 21 y 22: “Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!”, el pueblo lo consideró como Dios, y a él le gustó eso, pero Dios no comparte su gloria con nadie (Isaías 42:8), pues solo Él es digno de toda gloria (Apocalipsis 4:11).
En el versículo 23, podemos leer lo que le sucedió a Herodes: “Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos”, Dios hace cumplir sus designios. No se puede jugar con la gloria que le pertenece solo a Dios. Todo lo que hagamos debe hacerse siempre para honrar al Señor, y nunca para vanagloria personal, “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” (Romanos 11:36).
Pr. Herman Gajardo P.


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