“17. Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

18. teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

19. los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

20. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,

21. si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.”

Efesios 4:17-21

Es interesante leer estos versículos, pues el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, es tajante en su enseñanza: “no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente”, Pablo sabía que las gentiles, o sea los no judíos, los extranjeros, andaban, o se guiaban, por los conceptos y filosofías reinantes en ese tiempo, y eran asiduos a buscar nuevas formas de pensamiento, eran muy liberales, y eso, inevitablemente nos lleva a pensar en los actuales tiempos que estamos viviendo, pues la modernidad plantea un abrirse de mente muy similar a los tiempos de Pablo, de ahí que la Palabra escrita se hace cada día más válida y vigente, y sus enseñanzas también son para este tiempo.

Los versículos 18 y 19 describen claramente el comportamiento de los gentiles, que para este tiempo son los que no conocen a Dios, y andan según sus propias costumbres y planteamientos, pero el versículo 20, vuelve a ser enfático al decir: “Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo”, pues, nosotros, los que hemos creído en Él, los que hemos sido perdonados y limpiados por Él, nos guiamos por sus enseñanzas, por sus mandamientos, por sus conceptos de vida, y ahora tenemos la mente de Cristo en nosotros, y nuestro fruto es el fruto del Espíritu Santo en nosotros, pero, siempre y cuando de verdad le hemos oído, y hemos sido enseñados de acuerdo a su verdad, esa que solo está en Jesús, como nos explica el versículo 21, por eso Jesús enseñaba que solo “la verdad nos hará libres”, libres de toda contaminación de este siglo. Bendito sea el Señor que nos cuida y nos libra del mal.

Pr. Herman Gajardo P.