
“15. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
17. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
1 de Juan 2:15-17
Hoy es el último día de este año 2020, quizás para muchos el más nefasto, para los que perdimos un ser querido el más triste, para los que se vieron afectados financieramente el más oscuro, o por no poder salir libremente a causa la pandemia, y tener que estar encerrados en casa, o para algunos (me incluyo yo) por haber estado muy enfermo... y todos esperamos que al terminar el año terminen también nuestros males y nuestra tristeza se disipe, pero no es así...
Lamento que el mundo haya cambiado tan drásticamente en lo social, en lo político, y que leyes a favor del aborto se aprueben como una mejora de vida y multitudes salgan a celebrarlo, como el caso de Argentina... estamos entrando a un mal tiempo, en donde a lo bueno le dicen malo, y a lo malo le dicen bueno, como ya estaba escrito en la Biblia hace miles de años atrás.
Estamos entrando a un tiempo en que el mundo tergiversando valores, buscan felicidad en su libertad sin límites, aduciendo o justificando que estamos en tiempos modernos o postmodernos, y las instrucciones divinas las dan como obsoletas y arcaicas, pero Dios sigue siendo el mismo, su amor y misericordia siguen intactos, porque Él es eterno, todo lo que hay en el mundo pasará, pero Dios siempre permanecerá.
Que mañana, en el inicio de un nuevo año, Dios siga con nosotros, cobijándonos, levantándonos de nuestras tristezas y decepciones, y que su gracia permanezca en nuestra vida y en nuestras familias, solo Él puede sostenernos y darnos vida. Decide seguir a Jesús este 2021.
Pr. Herman Gajardo P.


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