“6. Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.”

Salmo 91:6

Este versículo que leemos hoy, es para ratificar lo escrito en el versículo anterior, pues menciona que no debemos temer a: “Ni pestilencia que ande en oscuridad”, refiriéndose a pestes no detectables fácilmente, esa que de repente ataca y rápidamente se expande, como lo que el mundo experimentó con la última pandemia que nos hizo tomar medidas muy drásticas, y que a pesar de todos los cuidados, lamentablemente causó muchas muertes, incluyendo a seres queridos muy cercanos, y todo eso avivó el temor a lo que el hombre puede hacer usando mal los conocimientos científicos adquiridos. En lo espiritual, podemos usar este ejemplo para graficar a quienes piensan una cosa pero dicen otra, y la falta de lealtad, produce traiciones que nos hacen desconfiar de todo y de todos. Pero, Dios tiene el poder para guardarnos y protegernos bajo su mano, de manera que podamos estar tranquilos y en paz.

El versículo termina con la siguiente declaración: “Ni mortandad que en medio del día destruya”, de manera que, aún sabiendo y conociendo los horrores que nos acechan día a día, el cuidado del Señor está por sobre toda arma y argumento que el enemigo utilice para amedrentarnos, y hacernos callar de dar a conocer lo que las sagradas escrituras dicen al hombre, pues muchas políticas y leyes imperantes en el mundo son diametralmente opuestas a lo que Dios nos enseña, pero, “las puertas del Hades, no prevalecerán contra la Iglesia” (Mateo 16:18). En Dios estamos seguros, contra toda pestilencia y mortandad.

Pr. Herman Gajardo P.