“5. vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;

6. al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;

7. a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

8. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

9. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.”

2 Pedro 1:5-9

El apóstol Pedro es quien escribe esta carta, y obviamente inspirado por el Espíritu Santo proclama estas verdades para que cada uno de nosotros, los que hemos creído en el Señor Jesucristo y habiendo entendido que su muerte en nuestro lugar nos libró de la muerte eterna por causa del pecado, dándonos la salvación tan esperada, ahora nos hace entender que la fe que nos atrajo a Cristo, es el principio de nuestra vida que ahora es de naturaleza divina, y que debemos ir avanzando en nuestro crecimiento espiritual.

El apóstol nos dice que debemos poner toda diligencia en esto, o sea que debe haber un interés en lograrlo, y que no sea algo solo para nuestro conocimiento, por lo cual debemos estudiar bien esta enseñanza, pues tenemos que agregar a nuestra fe virtud, luego conocimiento, después dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor... si analizamos cada una de estas etapas, debemos reconocer que aún nos faltan pasos que dar.

Además después agrega que si estas cosas abundan en nosotros no nos dejarán estar ociosos ni sin fruto, en relación al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y finalmente dice que “el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego...” O sea que cada una de estas cosas son indispensables en nuestra vida, de lo contrario solo daremos pasos de ciego... Dios nos ayude a entender y poner en práctica su Palabra.

Pr. Herman Gajardo P.