
“14. Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.
15. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.
16. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.
17. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.”
2 Corintios 3:14-17
Que lamentable es ver como esta Palabra nos hace ver una realidad que estamos viviendo hoy. Puedo entender que quienes aún no conocen a Dios y su Palabra, no entiendan y hablen erróneamente lo que está en su corazón de acuerdo a las duras circunstancias que puedan estar experimentando. Incluso la Biblia nos enseña que por ignorancia ellos están sin esperanza.
Pero ¿qué decir de aquellos que han sido enseñados en la Palabra?, ¿qué pasa con aquellos que incluso se atreven a enseñar la Palabra sin entenderla?. El párrafo leído nos dice que aún sus ojos están tapados y que todavía tienen un velo puesto que les impide ver la realidad con que Cristo nos hizo libres.
El versículo 16 nos dice qué hay una esperanza para ellos y para todos los que quieran creer: “cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará”. Cuando Dios llega a nuestras vidas, entonces todo cambia, podemos ver la realidad que Él quiere que veamos, que ninguna circunstancia, por muy complicada que parezca, nos puede hacer daño, que “ninguna arma forjada contra nosotros prosperará”, que “bajo sus alas estamos seguros”, y podremos caminar, movernos y vivir en libertad, porque “dónde está el Espíritu de Dios allí hay libertad”.
Necesitamos conocer a Dios... tal como Él es... no como a nosotros se nos ocurre que debe ser, sino que Él gobierne nuestra vida. Necesitamos convertirnos a Él.
Pr. Herman Gajardo P.


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