“8. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”

Colosenses 2:8

Es lamentable tener que admitir que muchos escogidos, aquellos que un día creyeron en el evangelio de Jesucristo, y eran fieles al ministerio, hayan sido engañados por el enemigo, poniendo su fe, su confianza, en otros fundamentos, y ahora han perdido totalmente el objetivo de nuestro quehacer ministerial, y predican un evangelio con énfasis en la prosperidad, y no en lo que la Palabra enseña, otros se han ido tras la fama,  de ser reconocidos y famosos, otros han optado por predicar un evangelio liviano, sin responsabilidades espirituales, que son necesarias cumplirlas, de manera de que el mensaje solo sea agradable a los oídos y a los sentimientos… podríamos seguir enlistando diferentes tipos de desviaciones de lo que Dios espera de nosotros, pero si nos enfocamos en lo que la Palabra nos enseña, como el versículo que leemos hoy: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres”, lo cual fue escrito para que nosotros estuviéramos al tanto de las acechanzas del enemigo en nuestra contra.

El versículo termina con la siguiente declaración: “conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”, aclarándonos que lo que Dios espera de nosotros, es obediencia a sus mandatos y preceptos, de manera que, como escribió el apóstol Pablo a los Corintios: “ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder” (1 Corintios 2:4). No existe otro evangelio: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23).

Pr. Herman Gajardo P.