“7. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.

8. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

9. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

1 Juan 3:7-9

Existen personas que piensan que Dios es muy severo, y que es imposible poder cumplir con todo lo que pide en su Palabra, hay otros que opinan que Dios es tan bueno, que al final todos seremos salvos igual, pero ambas posturas carecen de conocimiento bíblico, más bien son opiniones personales que han adoptado de acuerdo a falsas expectativas que el mundo piensa y enseña acerca de la religión y de cosas que no conocen ni entienden, por lo mismo Juan aquí, en el versículo 7, nos previene que no nos dejemos engañar, pues Dios es Justo, y su justicia se cumplirá, o sea todo lo que Él dijo que haría, lo hará.

En el versículo 8 nos reitera que “el que practica el pecado es del diablo”, recordándonos que “el diablo peca desde el principio”, por lo cual sus engaños y artimañas aún hoy siguen proliferando en el mundo, y así lo vemos en leyes que se dictan a favor de inmoralidades que Dios explícitamente aborrece, pero la tendencia es al libertinaje, a lo corrupto, a lo que las Sagradas Escrituras dicen que es malo, pero ellos lo llaman bueno, y a lo bueno lo consideran malo, arcaico, pasado de moda, pero nosotros sabemos que aunque el mundo insista en decirnos que está bien, si la Biblia dice que está mal, entonces está mal.

Además, el versículo 8 termina con una tremenda declaración: “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”, amén..!!, y esto fundamenta nuestra creencia en Dios, Jesús llegó y vino a aclarar las cosas, Jesús vino a restaurar el orden, Jesús vino a “deshacer las obras del diablo” amén..!! así que, si ahora estamos en Cristo, si permanecemos en Él, nadie puede engañarnos, hemos nacido de nuevo, y el pecado ha sido erradicado en nuestra nueva naturaleza en Cristo, por eso ahora no pecamos, porque hemos nacido de Dios.

Pr. Herman Gajardo P.