“8. Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia.

9. No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo.

10. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.”

Salmo 103:8-10

Qué maravilloso es Dios, es imposible condensar en libros y libros acerca de su grandeza, de su magnificencia, de su poderío, pero cuando comenzamos a conocerle, además nos encontramos con atributos que inmediatamente nos cautivan, nos seducen, pues aparte de su gran amor, este Salmo nos enseña que Él es misericordioso, que su misericordia es para siempre, que no varía ni cambia, que es parte de su esencia, y también nos dice que es clemente, que su compasión es infinita, o sea, que es benevolente, que no toma en cuenta lo sucio o pecador que somos, lo malo que hayamos hecho, pues aún mereciendo su ira, su gran misericordia y clemencia lo demuestra alargando su cuidado por nosotros.

El versículo 9 agrega que Él: “No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo”, o sea cuando Él dice que nos perdona, su perdón es real, solo debemos arrepentirnos de nuestros malos caminos, y Él se olvidará de nuestros pecados..!! (Miqueas 7:18). En el versículo 10 leemos que “No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados”, y con eso solo nos demuestra su gran amor, su eterna misericordia, y su tremenda clemencia. ¿Quienes somos nosotros que Dios nos ama tanto?, ¿Porqué renueva cada mañana su misericordia para con nosotros?, porque Dios es amor, porque Dios es misericordioso, porque Dios es clemente, y “porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Pr. Herman Gajardo P.