“15. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”
Hebreos 12:15
El versículo comienza con una orden directa, “Mirad bien”, abran bien los ojos, no se dejen embaucar, no se involucren en las tendencias del mundo, sean políticas, o sociales, nosotros ya tenemos una clara misión que cumplir, y solo debemos abocarnos a ello, ser fieles y leales al cumplimiento de su Palabra, a pregonar el evangelio, a ser luz en medio de la oscuridad, a ser sal de la tierra para sazonar los tiempos con los preceptos aprendidos de Él y en Él; “Mirad bien”, es la premisa, no podemos desviar la mirada de nuestro blanco, no podemos entorpecer nuestro avance a la eternidad por problemas económicos, o desmotivarnos y deprimirnos por no alcanzar lo que nos hemos propuesto, pues eso solo nos traerá amargura, y será un estorbo para poder seguir.
El versículo nos enseña que debemos evitar el apartarnos de “la gracia de Dios”, y no permitir que alguna cosa nos desvíe, o nos haga caer, por lo cual debemos mantenernos firmes, sin olvidar que estamos en la mirada de muchos, debemos seguir siendo un referente de Jesús, de lo contrario cualquier error nuestro contaminará a muchos, y nosotros seremos los culpables. El versículo dice textualmente que “brotando alguna raíz de amargura, os estorbe”, y eso nos enseña que lo que tiene raíz, es algo que está arraigado, lo cual debe eliminarse totalmente pues traerá malas consecuencias, por lo tanto examinémonos a nosotros mismos y limpiémonos de todo lo que pueda contaminarnos y que también les pueda afectar a otros en su relación con Dios.
Pr. Herman Gajardo P.



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