“11. Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo,
12. de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.”
Hechos 19:11-12
Que tremendo y poderoso era el mover del Espíritu Santo actuando a través del apóstol Pablo; en el versículo 11, del párrafo bíblico que leemos hoy, dice: “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo”, si el texto enfatiza diciendo “milagros extraordinarios”, es porque deben haber ocurrido hechos realmente asombrosos, cosas imposibles para el hombre, pero era Dios que estaba demostrando su poder, que hasta hoy no ha variado, para demostrarnos que Él sigue siendo el mismo, que su Espíritu Santo sigue en nosotros, dándonos poder de lo alto para enfrentar al enemigo, y poder predicar el evangelio acompañado de prodigios y señales, para que su Nombre sea glorificado.
En el versículo 12 dice que: “…se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían”, o sea, el poder del Espíritu Santo estaba impregnado aún en sus ropas, y las enfermedades y espíritus malos tenían que huir y las personas quedaban sanas y libres de toda opresión. Cuando el Espíritu Santo usa a sus ministros, las señales se hacen notorias, el Señor siempre respalda a sus enviados, la Gloria del Señor se manifiesta, y somos testigos de milagros extraordinarios.
Pr. Herman Gajardo P.


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