“27. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Juan 14:27
Tremendas palabras del Señor Jesús. Cuando sus discípulos estaban medrosos y acongojados, por todas las declaraciones que Él les había revelado, era el momento preciso para hacer una trascendental declaración que pondría sosiego y tranquilidad que ellos, y también nosotros hoy, necesitamos oír… el ambiente político, social, y religioso que imperaba en ese entonces, el cual, al igual que ahora, es incierto y cambiante. Pero Jesús sabía lo que sus discípulos necesitaban allí, y necesitarían también las generaciones que vendrían.
Las hermosas palabras pronunciadas por Jesús, siguen siendo una de las más importantes y significativas al decir: “La paz os dejo, mi paz os doy”. Lo que más se requiere en nuestra vida, es la tan anhelada y esquiva paz. En tiempos convulsionados se requiere paz, en tiempos de agobio político y social, se requiere paz, en tiempos de incertidumbre se requiere paz, en nuestra vida familiar se requiere paz, en nuestro relacionamiento laboral se requiere paz, en nuestra mente y nuestro corazón se requiere paz… por eso Jesús nos da lo que necesitamos: “La paz os dejo, mi paz os doy”, y hace mención a “su” paz, al fin y al cabo Él es el Príncipe de paz, qué mejor que su paz, esa que sobrepasa todo entendimiento.
Jesús, sabiendo la importancia de su paz, aclara que “yo no os la doy como el mundo la da”, de manera que entiendan la diferencia del concepto de paz que impera en el mundo y la verdadera paz que Él nos ofrece. Hacer las paces con nuestro Creador es lo que realmente necesitamos, por causa del pecado que nos condena a la muerte eterna, pero Jesús, al morir en nuestro lugar, nos reconcilió con Dios, haciendo la paz mediante su sangre derramada en la cruz, y reitera su buen propósito al declarar: “no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”, qué maravilloso amor el de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, con demostraciones una y otra vez. Glorioso Dios de paz.
Pr. Herman Gajardo P.



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