“17. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Éste es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.
18. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.”
2 Pedro 1:17-18
En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pedro nos sigue compartiendo acerca de su personal experiencia con el Señor Jesucristo, y en el versículo 17 nos dice: “Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Éste es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia”, que tremenda y maravillosa ocasión en la que Pedro fue partícipe de algo tan sublime, pues pudo apreciar la gloria de Dios honrando a Jesús, presentándolo como su amado hijo, y además agregar que estaba complacido de Él, o sea, Dios les hizo ver a Pedro y otros dos discípulos, la verdadera esencia de quien era Jesús.
En el versículo 18, Pedro enfatiza y gozoso comparte: “Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo”, en otras palabras, Pedro no estaba contando algo que solo había oído de alguien, no, pues él lo experimentó personalmente y fue tan grande el impacto de lo vivido, que Mateo escribe que Pedro quería construir tres enramadas para quedarse allí en el monte (Mateo 17:4). Cuando tenemos la experiencia de conocer a Jesús tal como Él es, nuestra vida nunca vuelve a ser la misma, y no dejamos de hablar a otros de nuestra hermosa experiencia.
Pr. Herman Gajardo P.



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