“7. Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes están en ti.”

Salmo 87:7

Al leer este versículo de hoy, nos damos cuenta que Dios mismo es la fuente de toda la música que conocemos, e incluso de aquella que aún no se nos ha revelado, nada proviene del hombre, ni de nuestra sabiduría, ni de nuestra habilidad, es Dios que ha puesto en nuestras manos esta herramienta llamada música, para que le alabemos y le adoremos, pues la alabanza y la adoración le pertenecen solo a Él, como lo leemos en muchos versículos de las sagradas escrituras.

Es increíble, y también lamentable, que algo como la música, de pronto, a nuestro alrededor, se transforma en un dios que los envuelve, y algunos llegan a decir que la música les da vida, que les alegra el corazón, que los une, dejando de lado toda diferencia social o política, y se deleitan en ella como extasiados… y no se dan cuenta que, como aquel caballo de Troya, sutilmente, el príncipe de este mundo, los desvía del Camino, para satisfacer su alma hambrienta de paz, y de alegría, y acalla el gemido del espíritu que clama para que dejen entrar en sus corazones la gloriosa Presencia de nuestro Dios, Creador de todo lo que existe, y le conozcamos, y le adoremos, y seamos uno con Él, especialmente hoy, en que su venida es inminente. Despierta querido, no olvides tu ministerio, no pierdas tu norte, fuiste apartado por Dios para su Gloria.

Pr. Herman Gajardo P.