“2. He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es Jehová, quien ha sido salvación para mí.

3. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.

4. Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.

5. Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.

6. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.”

Isaías 12:2-6

El profeta Isaías, había tenido una experiencia sobrenatural en la gloriosa Presencia de Dios, relatada en el capítulo 6 de su libro, por lo cual, él sabía muy bien quién era Dios para Él y para quienes le quisieran conocer, y en el versículo 2 leemos que Dios era su salvación, y al encontrarse seguro en Él, no tenía temor de nada, y más aún insta a sus lectores a sacar con gozo aguas de las fuentes de la salvación, pues él sabía lo que significaba la salvación del Señor y declaraba, y quizás cantaba, diciendo: “mi fortaleza y mi canción es Jehová..!!”

En el versículo 4 insta a los demás, y a nosotros hoy, a cantar al Señor, a aclamad su nombre, a que se conozcan las obras de Dios, a que todos engrandezcan su Nombre, y sigue en el versículo 5 instando a cantarle salmos, porque Dios hace cosas magníficas, y que se sepa esto por toda la tierra... bendito mensaje que aún sigue vigente, y hoy más que nunca, todos deben de saber quien es Dios, que conozcan su poder, y su gran amor y misericordia por nosotros.

El versículo 6 nos dice que nos alegremos, que cantemos, porque Él es grande y está habitando en medio de nosotros..!! Que tremendo y maravilloso es saber que Dios está en medio de nosotros. A veces nos olvidamos de sus promesas de amor, y estamos preocupados por lo que sucede a nuestro alrededor, incluso tratamos de pensar de qué manera podemos enfrentar esa crisis y poder así estar tranquilos, pero nos olvidamos que la respuesta está en Dios, pues Él ha prometido hacerse cargo de nuestras vidas, de manera que usted y yo podamos estar confiados y seguros bajo su cobertura. Bendito Dios de amor y misericordia.

Pr. Herman Gajardo P.