“18. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,”

Colosenses 2:18

El hecho de conocer cada día más y más de Jesús, su deidad, su gran amor, su sacrificio por salvarnos, su regalo por redimirnos, y además darnos vida eterna, todo esto ha provocado en nosotros una explosión de amor en nuestro corazón, que nos lleva a adorarle de continuo, a que broten en nosotros aquellos frutos del Espíritu Santo, como muestras innegables que Dios está en nosotros, que nuestra vida cambió totalmente, pues hemos pasado de muerte a vida (1 Juan 3:14), por lo cual, Dios nos dice, a través de lo que escribió el apóstol Pablo en el versículo que leemos hoy, que: “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles”, o sea, que no nos afecten los dichos en nuestra contra, ni siquiera de aquellos seudohumildes, que fingen humildad para aparentar lo que no son, además son idólatras, pues rinden culto a los ángeles, como intentando llegar a Dios a través de ellos.

Luego, en el mismo versículo, dice: “entremetiéndose en lo que no ha visto”, en otras palabras, hablan de cosas que no conocen ni entienden, opinan sin una base sólida, inventan cosas de acuerdo a sus propias convicciones, totalmente opuesto a someterse a la sana doctrina que enseña la Palabra de Dios. Además, el versículo termina con la siguiente descripción: “vanamente hinchado por su propia mente carnal”, o sea, hablan cosas superfluas, vanidades de su mente y de su corazón, claramente dice que solo hablan por la soberbia de su mente carnal, lo opuesto al consejo bíblico de darle importancia a las cosas espirituales que el Espíritu Santo  nos insta a acatar. Procuremos ser lo que Dios espera de nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.