“3. El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma.
4. Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, Porque han oído los dichos de tu boca.”
Salmo 138:3-4
El versículo 3, que leemos hoy, comienza con un tremendo reconocimiento a la bondad de Dios que nos permite, también a nosotros, al ser parte de la familia celestial, disfrutar de la favorable y misericordiosa respuesta del Señor a nuestra oración, el salmista David escribe: “El día que clamé, me respondiste”, Amén..!! Dios responde a nuestro clamor, Dios cumple su promesa, aquella que escribió el profeta Jeremías: “Clama a mí, y yo te responderé “ (Jeremías 33:3), además, el versículo termina con la siguiente declaración: “Me fortaleciste con vigor en mi alma”, o sea, lo que mi alma anhelaba Tú me lo diste, renovaste mis fuerzas, y fortaleciste mi vida entera.
En el versículo 4 leemos: “Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra”, o sea, todos mandatarios, reyes, presidentes, reconocerán la grandeza de Dios y le darán la gloria, hablarán de las proezas del Señor, luego, el versículo termina diciendo: “Porque han oído los dichos de tu boca”, aquellos dichos y proclamaciones que Jesús declaró una y otra vez, cuando estuvo entre nosotros, demostrando que Él era el Cristo, el hijo del Dios viviente, Él era el Mesías que hablaban y profetizaban las escrituras, el Emanuel, “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).
Pr. Herman Gajardo P.


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