“5. Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; Han tendido red junto a la senda; Me han puesto lazos. (Selah).

6. He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.”

Salmo 140:5-6

En el versículos 5, que leemos hoy, David sigue escribiendo acerca de como se siente ante el incesante ataque del enemigo, y nos instruye acerca de las maneras, estrategias, y maquinaciones que utiliza el diablo para hacernos caer, pero el salmista insiste en orar y esperar la intervención de Dios ante sus adversarios. De la misma manera, nosotros hoy, en este tiempo que nos ha tocado vivir, debemos aprender a clamar al Señor y esperar pacientemente su protección ante tantos ataques que a diario enfrentamos, por lo cual debemos ser cautos, no precipitarnos ante las provocaciones de nuestro entorno, pues el enemigo es astuto y sigue al acecho, “como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

En el versículo 6, David escribe: “He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos”, declarando su total dependencia del Señor, que no hay otro Dios en su vida, y que, al igual que siempre, ahora, en medio de tantas acechanzas y peligros, Dios pueda escuchar su clamor y venga en su ayuda. Este mismo sentir debe también fluir desde nuestro corazón y declarar que nuestra vida está en manos de Dios, y aunque se levante el enemigo en nuestra contra, nosotros estaremos confiados en que el Señor escuchará nuestros ruegos.

Pr. Herman Gajardo P.