“4. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”
Colosenses 3:4
Una de las cosas que anhelamos, y que la Iglesia, en todo el mundo, está esperando con expectación, es el retorno de Jesucristo, pues, como dijeron los ángeles, cuando Jesús ascendió a los cielos: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11), y esa es nuestra bendita esperanza, y cada día nos preparamos “para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicences 4:17), velando, y orando, y compartiendo el evangelio de salvación. En el versículo que leemos hoy, dice: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste…”, o sea, cuando el autor de la vida, aquel que nos dió vida, y en abundancia (Juan 10:10), el que nos salvó de la muerte eterna, “se manifieste”, se haga presente, se muestre, se haga visible, se dé a conocer, y tal como Él es, en su Majestuosidad, en su naturaleza divina, como Rey, como el Señor de señores… Glorioso momento anhelado.
Luego, el versículo nos hace una tremenda revelación, una gran declaración que estremece todo nuestro ser: “entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”, Tremendo…!! Maravilloso…!!, eso quiere decir que, “seremos semejantes a Él”… Amén..!!, y esto lo dice Juan en una de sus cartas: “pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2), Glorioso…!!, Pablo también escribió al respecto: “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:52). Que maravilloso momento nos espera a quienes hemos creído en el Señor.
Pr. Herman Gajardo P.


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