“3. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien;”
Tito 2:3
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo especifica los requisitos que deben cumplir las mujeres que ocupen algún cargo de autoridad en la iglesia local o congregación, y lo que indica o enseña es que deben ser “reverentes en su porte”, y con esto se refiere a ser respetuosas, temerosas de Dios, adoradoras, afables, que demuestren santidad, que su comportamiento sea un ejemplo a los demás. También incluye como requisito el que no sean “calumniadoras”, o sea que no opinen sin base sobre algo o alguien, pues una imputación falsa a una persona no solo es un pecado entre los cristianos, sino que las leyes de los países lo consideran un delito y puede ser sancionado. Pero, obviamente entre personas temerosas de Dios, y sabiendo que nada le es oculto a Él, no podemos ni debemos ser proclives a utilizar la calumnia para denostar a alguien.
El versículo continúa con otro requisito para las ancianas, o para un cargo femenino en la Iglesia o congregación, y es: “no esclavas del vino”, o sea no ser dependientes del vino, lo cual es un vicio contraproducente entre los cristianos, pues eso conlleva a no razonar bien, a no estar siempre sobria, lo cual deriva en hablar cosas sin medir las consecuencias. Y el versículo termina exponiendo que deben ser: “maestras del bien”, o sea que su enseñanza, por sobre todo, debe ser siempre el bien, que sean un referente a imitar. Que tremendo desafío es el que nos entrega la Palabra del Señor a través de esta carta de Pablo a Tito, y obviamente a cada uno de nosotros hoy, de manera de llegar a ser “Maestros y Maestras de bien”, qué gran responsabilidad. Dios nos ayude y nos fortalezca en todo.
Pr. Herman Gajardo P.



Sé la primera persona en compartir una reflexión.