“9. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
12. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13. los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
Juan 1:9-14
En este párrafo bíblico de hoy, encontramos una tremenda revelación que recibió el escritor, el apóstol Juan, en relación a Jesús, pues en su cercanía diaria, al igual que el resto de los apóstoles, pudieron conocer en una dimensión espiritual al Señor, quien llenaba todas las expectativas que de Él hablaban las escrituras, el Mesías, el Cristo, el Verbo encarnado, estaba con ellos.
En el versículo 9 se hace mención de Él como la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, que venía a este mundo, el creador del universo, de todo lo que existe, ahora estaba en este mundo, pero el mundo no le conoció, y el versículo 11 agrega que “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”, a pesar de los eruditos, de los fariseos estudiosos, de los sacerdotes de renombre, de los escribas, que transcribían una y otra vez las escrituras, nunca se dieron cuenta que todas las escrituras hablaban de Él, y no le reconocieron, y no le recibieron, y lo despreciaron, y finalmente lo entregan a extranjeros para que lo ultrajasen y lo mataran.
Pero aún así, el Señor en su sufrimiento colgando de esa cruenta cruz, le pide al Padre que no les haga ningún daño, que ellos no saben lo que hacen, fue su clamor. Solo un verdadero amor por nosotros pudo reaccionar de esa manera. Solo Jesús tuvo tan grande amor, que entregó su vida por nosotros, el hijo amado del Padre, el amado del cielo, aquel lleno de gracia y de paz, muere en la cruz para darnos salvación. Los suyos no le recibieron, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.
Pr. Herman Gajardo P.



Sé la primera persona en compartir una reflexión.