“38. Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá;
39. mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.
40. Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.”
Hechos 5:38-40
Había entre los fariseos un hombre llamado Gamaliel, que era muy respetado entre sus pares, el cual, al ver la situación que se estaba produciendo, muy sabiamente reúne a los fariseos y saduceos, y les dice todo lo que leemos en los versículos de hoy, lo cual nos hace pensar que todo lo que hacían los fariseos no era simplemente por no querer aceptar el evangelio de Jesucristo, sino también porque los discípulos los culpaban directamente a ellos de la muerte de Cristo, pero el propósito de Dios es el que siempre se cumple, y hoy sabemos que era necesario que Jesús muriera, para que podamos ser salvos, y los judíos rechazaron a Jesús (Juan 1:11-13), por lo tanto, esa fue la puerta para que el evangelio de salvación alcanzara a los no judíos, o sea, a todo el mundo. El planteamiento de Gamaliel, descrito en los versículos 38 y 39, es aceptado, pues no querían hallarse peleando en contra del Dios de las escrituras que tanto respetaban, y temían, pero que hasta el día de hoy muchos no conocen, solo saben de Él, pero no han tenido un encuentro personal con Él.
Pero, a pesar de estar de acuerdo con Gamaliel, igual azotan a los apóstoles que tenían detenidos, les vuelven a pedir que no sigan predicando, y finalmente los dejan en libertad. El planteamiento de ese entonces aún hoy se sigue practicando, pues alrededor del mundo la predicación del evangelio, sigue siendo restringida, aún hay persecución de los cristianos, muy especialmente en países musulmanes, y también en países liberales y con tendencia a imponer planteamientos morales totalmente opuestos a lo que la Biblia enseña. Dios nos bendiga y nos fortalezca.
Pr. Herman Gajardo P.


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