“8. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.”

Salmo 19:8

En este versículo que leemos hoy, el salmista sigue enfatizando acerca de la importancia de conocer las leyes divinas, y escribe: “Los mandamientos de Jehová son rectos”, o sea no se tuercen, no varían, no se pueden adaptar, son derechos, son absolutos, inequívocos, tan así, que David agrega: “que alegran el corazón”, o sea, producen gozo, satisfacción, protección, seguridad, tranquilidad, bendición, es el mismo efecto que produce una ley de un estado que propicie mejoras salariales o de protección social. Obviamente, existen leyes que pueden no gustar, y que se aceptan y se deben cumplir igual, pero los mandamientos de Jehová son de alegría innata. Bendito sea nuestro Dios.

Luego, el versículo termina diciéndonos: “El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos”, según el diccionario, precepto tiene que ver con regla, norma, instrucción, principio, obligación, pauta, directriz, directiva, convención, formalismo, canon, o sea todo lo que Dios ha impuesto como mandamientos, y que están descritos en la Biblia, son puros, y alumbran nuestros ojos para poder ver la realidad en la cual Dios quiere que andemos, y esto, pues la sabiduría que viene del Señor es lo que usted y yo necesitamos. No te dejes influenciar por los conceptos que rigen en el mundo, ven a lo puro, a lo correcto, a lo establecido por Dios para nosotros. Contáctanos.

Pr. Herman Gajardo P.