“29. Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.”
Salmo 37:29
El versículo que leemos hoy, comienza diciéndonos: “Los justos heredarán la tierra”, y para entender a cabalidad lo que David nos enseña aquí, es necesario entender que Dios prometió una heredad; cuando Moisés liberó al pueblo de Israel de la esclavitud egipcia, con prodigios y señales de Dios, les dijo que cruzarán el desierto, hasta llegar a una tierra llamada Canaan donde fluía la leche y la miel. Luego, teológicamente entendemos que esa tierra prometida es la persona de Jesucristo, a quien Moisés vió, pero no pudo entrar en esa tierra. Al respecto hay varias menciones en las Sagradas Escrituras, pero lo más importante es reconocer que Jesucristo es el fin de todo, pues Él es nuestra esperanza de gloria, Él es Camino, Él es la Verdad, y Él es la Vida, Jesús es todo lo que necesitamos. Por lo tanto, al leer que los justos heredarán la tierra, se refiere a que un día Jesús vendría, sería nuestro Salvador, y nosotros, a través de Él, heredaríamos la vida eterna.
Luego, el versículo agrega: “Y vivirán para siempre sobre ella”, ratificando con esta declaración que viviremos para siempre, o sea “estaremos para siempre con el Señor”, como nos enseña su Palabra, en 1 Tesalonicenses 4:17, y si nos fijamos bien, el final de la frase es “sobre ella”, sobre esa tierra prometida, sobre la invitación que Jesús mismo un día dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28), y “a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, solo debemos creer, y Él nos justificará, y seremos considerados justos y seremos herederos de todas sus promesas.
Pr. Herman Gajardo P.


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