“24. Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.
25. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.
26. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.”
Hechos 10:24-26
El apóstol Pedro acude a visitar a Cornelio, quien lo estaba esperando, y además había invitado a sus parientes y amigos para escuchar lo que Pedro les compartiría, Cornelio estaba muy expectante de lo que oiría de Pedro, por lo cual quiere hacer partícipe de todo esto tan glorioso, a su familia y a sus amigos. Sin duda, esta actitud de Cornelio fue una muy buena reacción frente a los sucesos que estaba experimentando, y su corazón estaba realmente conmocionado, y su alegría y nuevas experiencias quería compartirlas con sus seres queridos. Esta acción de Cornelio, es algo que debemos imitar, e invitar a nuestros parientes y amigos a conocer el glorioso evangelio de Jesucristo.
En el versículo 25 leemos que cuando llega el apóstol Pedro, Cornelio al verlo, en su ímpetu de alegría, e impactado por las circunstancias, se postra a los pies de Pedro. Cualquiera diría que esto es una señal de reverencia al reconocer a alguien superior a él, pero, en el versículo 26, leemos lo siguiente: “Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre”, enfatizando que nadie debe postrarse ante ningún hombre, pues eso le pertenece solo a Dios, en reconocimiento de su grandeza y majestad; en la Biblia encontramos muchas referencias al respecto.
Pr. Herman Gajardo P.


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