“15. Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.”
Tito 1:15
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo, en su carta a Tito, le escribe una declaración sustentada en la nueva vida en Cristo que él ahora estaba experimentando, y que obviamente, sus planteamientos son totalmente opuestos a los que viven sin una conciencia dependiente del Señor, por lo cual se atreve a decir, inspirado por el Espíritu Santo, que: “Todas las cosas son puras para los puros”, y aquí está hablando con la certeza que Jesús, con su muerte, nos purificó de nuestros pecados, y nos santificó, por lo cual Pablo, con mucha seguridad declara lo dicho. Y además explica que: “para los corrompidos e incrédulos nada les es puro”, y esto deja en evidencia que los corrompidos, o corruptos, son aquellos: “Que se dejan o han dejado sobornar, pervertir o viciar”, y espiritualmente esto tiene que ver con el pecado que señorea en ellos, y los pone al mismo nivel que los incrédulos, pues al no conocer la verdad, aún no son libres de la corrupción del pecado, y se mofan y se burlan de las cosas espirituales que no entienden, por lo mismo, el versículo termina con la frase: “pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas”, ratificando con esta declaración que para ellos “nada les es puro”.
En este tiempo, que nos ha tocado vivir, podemos darnos cuenta que este tipo situaciones, siguen siendo usadas por el enemigo para tratar de derribar los fundamentos que el Espíritu Santo ha sembrado en los que hemos creído en el evangelio de Jesucristo y hemos sido lavados de toda contaminación del pecado que había en nosotros, y mientras estemos en Cristo, debemos ser como Cristo, Él es nuestro ejemplo de vida y santidad.
Pr. Herman Gajardo P.


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