“2. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

3. Éste, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.

4. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.

5. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.

6. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

7. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;

8. y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.”

Hechos 3:2-8

Los apóstoles Pedro y Juan, tenían la costumbre de ir a orar al Templo a la hora novena, o sea tipo 3 de la tarde, digamos después de almuerzo. Pero en esta ocasión se encuentran con un cojo que sus familiares traían y lo dejaban sentado al lado de una de las puertas del Templo, el cual al verlos extiende su mano y les pide una limosna.

Pero la reacción de Pedro, no era la que esperaba el cojo, pues ni Pedro ni Juan tenían dinero para darle a este necesitado, por eso Pedro, le dice: “Míranos”, ante lo cual el cojo los mira esperando recibir de ellos algo, pero Pedro le dice: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”, y lo toma de la mano y lo levanta, y al instante “se le afirmaron los pies y tobillos“.

Un milagro ocurrió en esa puerta del Templo, y otro milagro puede ocurrir hoy en tu vida si crees en el poder del nombre de Jesucristo, ese poder sigue vigente, los milagros siguen ocurriendo, Dios sigue mostrando su poder, y su amor no ha menguado. Solo debemos creer y veremos lo imposible acontecer. Anímate con estas palabras, y levántate de esa situación que estás experimentando. Dios está esperándote, para darte de lo que Él tiene.

Pr. Herman Gajardo P.