“13. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

14. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.

15. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.”

Hechos 10:13-15

El apóstol Pedro estaba orando, era alrededor del mediodía, y le dió hambre, y en ese momento tuvo una visión, donde veía un lienzo que bajaba del cielo y estaba lleno de animales, cuadrúpedos terrestres, reptiles, y aves del cielo, todos estos animales eran inmundos según la ley mosaica, y que los judíos respetaban celosamente, pero en los versículos 13 y 14, dice: “Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come, Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás”, o sea, Pedro estaba siendo desafiado a algo nuevo, pues, efectivamente un buen judío jamás quebrantaría la ley, pero en esta visión Pedro es conminado a quebrantarla, y al no entender el porqué, su respuesta fue que él nunca había comido cosa declarada inmunda por la ley.

En el versículo 15, leemos la respuesta de Dios a Pedro: “Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común”, algo nuevo Dios iba a hacer, y se lo revela a Pedro; los que no eran judíos, eran considerados gentiles, extranjeros fuera de la gracia de Dios, ellos no se guiaban por la ley establecida a través de Moises y no eran parte de la nación elegida por Dios. Pero, a través de la visión mostrada a Pedro, Dios le estaba enseñando que, a través de la muerte de Jesús en la cruz, la salvación ahora estaba accesible para todos los habitantes de la tierra. “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común”, era el inicio del plan de salvación para todo aquel que creyere en Jesús.

Pr. Herman Gajardo P.