“9. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual”
Colosenses 1:9
En el versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo da a entender que la actitud de Epafras realmente era un referente, pues dice textualmente: “desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros”, en otras palabras, el ejemplo y el testimonio de Epafras lo toma Pablo para incentivarse junto al resto de los hermanos, para orar constantemente a favor de la congregación en Colosas, lo cual para nosotros hoy también lo asumimos como una de las labores principales de cada integrante de la Iglesia, pues el orar por nuestros hermanos también agrada a Dios y nuestras oraciones llegan ante su Presencia como grato olor a incienso (Apocalipsis 8:4). En algunas congregaciones existen grupos de oración, quienes asumen la responsabilidad de pedir a Dios por las necesidades y peticiones de los hermanos, pero la Palabra nos enseña que el orar es un requisito indispensable de cada uno de nosotros (1 Tesalonicenses 5:17).
En el versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo da un especial énfasis en “pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual”, Tremendo..!!, hay cosas urgentes por las cuales pedimos, hay cosas necesarias por las cuales pedimos, pero hay cosas importantes y que deben estar en primer lugar, como bien lo enseña aquí Pablo, pues el ser “llenos del conocimiento de su voluntad” debe ser el propósito de nuestra vida como cristianos, por lo cual, nuestra oración diaria debe enfatizar en esto, y más aún, al leer que el versículo termina diciéndonos: “en toda sabiduría e inteligencia espiritual”, de manera que no sea algo superficial, sino con total integridad.
Pr. Herman Gajardo P.


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