“9. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,
10. dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
11. Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.”
Hechos 13:9-11
En este primer viaje misionero, Saulo, que también es llamado Pablo (vv 9), recorren toda la isla de Chipre y llegan a Pafos, en donde se encuentran con Elimas que se oponía a que le compartieran el mensaje del evangelio al procónsul Sergio Paulo, por lo cual, Pablo, lleno del Espíritu Santo, confronta al tal Elimas, y le dice: “¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?”; Elimas era judío, pero también era un falso profeta (vv 6), Pablo de inmediato se da cuenta que este hombre era un engañador, pues, al estar Pablo bajo la unción del Espíritu el enemigo es desenmascarado, y hoy también, dicen las escrituras, ninguna artimaña del enemigo nos será desconocida (Efesios 4:14).
En el versículo 14, leemos lo que Pablo, con autoridad, le dice: “Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo”, y el respaldo del Señor es inmediato, pues, leemos que, “cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano”. El poder del evangelio hace retroceder al enemigo, para que el mensaje de salvación sea entregado (Romanos 1:16), pues Dios es quien está en control de todo.
Pr. Herman Gajardo P.


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