“29. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.
30. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;”
Hechos 17:29-30
Es interesante analizar, a través de estos versículos que leemos hoy, lo que somos como personas, y por ende cual es nuestro linaje, pues si Dios nos creó, entonces somos su propiedad, y más aún “Siendo, pues, linaje de Dios”, es que, a través de Jesucristo ahora somos “hijos de Dios”, como dice la escritura: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13), y eso es una verdad irrefutable, por lo tanto, usted y yo, si creemos en Jesús y le hemos aceptado como Señor de nuestras vidas, hoy tenemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios.
Pero, esto no es solo para algunos, el versículo 30 dice: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”, o sea, no importa lo que usted haya hecho, no importa cuán malo usted se considere, la muerte de Jesús en la cruz, nos limpió de todos nuestros pecados, nos redimió de la maldición de la muerte que merecíamos, y lo único que debemos hacer es arrepentirnos de nuestros pecados, y dejar nuestra vida en manos de nuestro Salvador Jesucristo.
Pr. Herman Gajardo P.


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