“19. Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre.”

Salmo 33:19

Cuando Dios creó a Adán y Eva en el jardín del Edén, les dijo que no comieran del árbol de la ciencia del bien y del mal (Genesis 2:17), pero también había otro árbol, en el centro del jardín, el cual era el árbol de la vida (Genesis 2:9). Cuando Adán y Eva pecaron, Dios sacó del jardín al árbol de la vida (Genesis 3:22). Dios es el dador de la vida, y su hijo Jesucristo es la vida, tal como Él se presentó (Juan 14:6). La sentencia de desobedecer a Dios, es la muerte (Genesis 2:17), el apóstol Pablo lo ratifica al escribir: “Porque la paga del pecado es muerte…” (Romanos 6:23), por lo tanto: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23), o sea, solo Dios puede salvarnos de la muerte, nuestra vida está en sus manos, y lo que Dios hace es poner en práctica su maravilloso plan de amor: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Por lo tanto, al leer este versículo de hoy, nos damos cuenta que David tuvo una hermosa revelación del plan de Salvación que Dios había diseñado para nosotros, y escribe: “Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre”, Bendito y Glorioso Señor..!!, pues ha tenido misericordia de nosotros y nos ha dado un Salvador, que es Cristo el Señor, el cual vino a cumplir el mandato del Padre, de morir en nuestro lugar, y darnos vida, o sea, restaurar en nosotros la vida eterna que Dios diseñó para nosotros, y que lamentablemente Adán y Eva no supieron aprovechar, pero vino Jesús, y nos libró de la muerte que merecíamos, y en Él se cumplen todas las cosas.

Pr. Herman Gajardo P.