“39. Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.
40. Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.”
Hechos 9:39-40
Las noticias de los milagros comenzaron a conocerse en muchas partes, por lo que el predicar el evangelio de Jesucristo era cada día más y más imperioso, o sea necesario y también urgente. Desde una ciudad llamada Jope, mandan a buscar a Pedro, para que orara por una mujer de nombre Tabita, que traducido quiere decir Dorcas, la cual era muy generosa en limosnas que hacía y abundaba en buenas obras, pero se enfermó y murió. El versículo 39, que leemos hoy, dice: “Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas”, o sea, una persona generosa, agradable, útil, había muerto y eso era algo muy lamentable, sobre todo para quienes ella había sido de tanta bendición.
En el versículo 40, leemos lo que Pedro hizo: “Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó”, este no era un momento para que alguno viera un show, de ninguna manera, era una situación para orar, para clamar al Señor y esperar en su misericordia, y la respuesta fue gloriosa. Pedro, con autoridad dice: “Tabita, levántate”, y lo imposible sucede. ¡¡Levántate..!! es la palabra que muchos necesitan oír hoy, en medio de su desesperanza, y de su aflicción. Levántate, que Dios te ama y tiene un propósito para tu vida. Levántate, Dios espera por ti.
Pr. Herman Gajardo P.


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