“16. Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.”
Salmo 91:16
Este es el último versículo de este hermoso, profético, y bendecido Salmo. La frase con que se inicia es: “Lo saciaré de larga vida”, y esto, es como si todas las promesas anteriores no hubieran sido suficientes, como si dejara ex profeso, o sea, a propósito, de adrede, o más bien, como decimos en Chile: “La guinda de la torta”, lo mejor para el final, saciarnos de larga vida es su mayor promesa, o sea, darnos vida eterna, y esto se cumple a cabalidad con la muerte de Jesús en la cruz del calvario, pues todo el que cree en Él, tiene vida eterna, Maravilloso Señor..!!, Jesús es la Vida, y Él fue a preparar lugar para nosotros, para que donde Él esté, nosotros estemos con Él (Juan 14:1-3). Qué Glorioso..!!
Y la frase final dice: “Y le mostraré mi salvación”, el mayor regalo de Dios a la humanidad fue darnos su Salvación, y lo cumplió al darnos a su único hijo, a Jesucristo, a el Salvador, para que muriera en nuestro lugar, y así salvarnos de la muerte eterna, que merecíamos por causa del pecado. La Escrituras dicen: “El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hechos 5:30-31). Maravilloso Salvador… “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
Pr. Herman Gajardo P.


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