“7. Él junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos.”
Salmo 33:7
La grandeza y majestuosidad propia de Dios es inimaginable para nosotros, Él tiene todo el poder en sus manos, lo que Dios determina así es, así se hace, y así se cumple, todo lo que Él deseó hacer lo hizo, en sus manos está todo lo que existe, “visible e invisible; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades…” (Colosenses 1:16), y en relación a la soberanía de Dios, en el versículo que leemos hoy, David escribe con mucha seguridad: “Él junta como montón las aguas del mar”, y esto porque Dios lo dispuso así, y nadie se opone a sus designios, Él creó el mar y las fuentes de las aguas (Apocalipsis 14:7), Él ordena sus límites, y Él junta y dispersa sus aguas como lo declara su Palabra. Nuestro Dios es Todopoderoso, y Él es el Creador de todo lo que existe.
Muchas veces minimizamos el poder de Dios, y lo postergamos a un segundo plano, cuando intentamos de acuerdo a nuestra humana sabiduría establecer pautas para organizar las cosas naturales que Dios así creó, y además, la Biblia enfatiza que lo que Él hizo era bueno (Genesis 1:12,18,21,25). Es cierto que para el buen uso de las aguas, el hombre ha construido represas y con esto ha solucionado en parte el problema para enfrentar los tiempos de sequía, pero la verdad es que todo depende de que Dios haga llover. Luego, David escribe para terminar su versículo: “Él pone en depósitos los abismos”, y aquí trata de describir algo demasiado grande para nuestra mente, pues tratar de comprender lo portentoso de un abismo, y leer que Dios pone en depósitos los abismos, es para admirar la grandeza de Dios, pues solo Él puede hacer algo así. Maravilloso es nuestro gran Dios… realmente Maravilloso.
Pr. Herman Gajardo P.


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