“12. No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.”
Salmo 27:12
En este versículo que leemos hoy, el Rey David, inspirado por el Espíritu Santo, sigue escribiendo su reflexiva oración, enfatizando su total confianza en que solo Dios tiene el poder, la facultad, y la soberanía, para librarnos de toda adversidad. Una de las cosas que las Sagradas Escrituras nos enseñan es que nada puede hacer el diablo en nuestra contra sin que Dios se lo permita, y si algo nos pasa a quienes creemos en el Señor y hemos depositado nuestra vida en sus manos, es porque Dios tiene un propósito definido de bien para nosotros: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11), por lo mismo, David escribe: “No me entregues a la voluntad de mis enemigos”, porque en las manos de Dios está nuestra vida, y “su propósito se cumplirá en nosotros” (Salmo 138:8).
Luego, hablando de la intención de nuestros enemigos, escribe: “Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad”; y esta situación descrita por David, todos en más de alguna ocasión la hemos experimentado, pues, a través de nuestra vida, muchos se han levantado en contra nuestra con falsas acusaciones, tergiversando lo que hayamos dicho, con tal de menoscabarnos, ridiculizarnos, y hasta profiriendo insultos para amedrentarnos, por eso, esta Palabra nos anima a seguir confiando en Dios, pues “Él tiene cuidado de nosotros” (1 Pedro 5:7), y solo en el Señor podemos sentirnos seguros. No se deje influenciar por las circunstancias adversas, pues las promesas de Dios se cumplirán en quienes confiamos en Él… “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmo 34:19).
Pr. Herman Gajardo P.


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