“15. Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;

16. como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.”

1 Pedro 2:15-16

Jesús siempre enfatizaba en que se debe hacer o cumplir la voluntad del Padre, incluso dijo: “…todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12:50), dejando claro que esto es básico y primordial para agradar a Dios, y hoy, al leer estos versículos nos damos cuenta que el Espíritu Santo inspira al apóstol Pedro, para dejarnos por escrito un aspecto fundamental de hacer la voluntad del Padre, al decirnos: “Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos”, o sea, nuestro norte, nuestro objetivo, siempre debe ser el “hacer el bien”, no importando las circunstancias, no importando nuestra condición, no importando a quien, para que de esa manera “hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos” nos enseña aquí el apóstol Pedro.

En el versículo 16, se nos aclara que esto lo podremos hacer pues ahora “somos libres”, pero no debemos aprovecharnos de esta libertad, como pretexto para hacer lo malo, pues todo lo que hagamos de acuerdo a nuestros propios planteamientos, o ideas, que no siendo malas, pero que Dios no nos ha pedido, o enviado a hacer, no contaremos con su beneplácito, por lo cual, en todo, siempre debe primar el agradar a Dios, siendo referentes de Él, como “siervos del Dios Altísimo”, de manera de siempre cumplir con su voluntad, la cual es “buena, agradable, y perfecta” (Romanos 12:2).

Pr. Herman Gajardo P.