“14. Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

Isaías 7:14

La promesa de la provisión de un Mesías, ya la podemos encontrar en el libro de Génesis, cuando Abraham declara: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto” (Génesis 22:8), haciendo una clara alusión profética, totalmente irrefutable, a lo que hoy, para nosotros, ya es parte del pasado, pero al situarnos en los tiempos del Antiguo Testamento, todas las reseñas relacionadas con la venida de un Mesías, era información que ni los propios escritores lo podían comprender a cabalidad, y solo describían lo que el Espíritu Santo les revelaba. De hecho, el apóstol Pedro escribe al respecto: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación” (1 Pedro 1:10). En el versículo que leemos hoy, dice: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal”, dándonos a entender que todo esto forma parte de un Plan diseñado por Dios para darnos salvación. Maravilloso Dios de amor.

Luego, el versículo declara que un imposible ocurrirá, al decir: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo”, todos sabemos que una mujer virgen no puede concebir, pero para Dios nada es imposible, pues sabemos que hace dos mil años atrás una mujer virgen llamada María, fue escogida por Dios para llevar a cabo su plan de Salvación para toda la humanidad. El versículo termina con la siguiente declaración: “y llamará su nombre Emanuel”, este nombre quiere decir “Dios con nosotros”, pues era el deseo de Dios de habitar entre nosotros. Un ángel le dijo a José que al niño le pusiera por nombre JESÚS, nombre que significa Salvador (Mateo 1:20-21), y es un nombre que es sobre todo nombre. Jesús, un día declaró: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Amén..!!

Pr. Herman Gajardo P.